Nota por: Nicolas Salgado

Cordada: Leo Bastidas y Victor Astete

Cara este del cordón de roca a la izquierda Punta Sur.

Este cordón de roca posee una gran riqueza, así como su nombre lo dice la lengua

Mapuche y como la denominan las personas originarias de estas tierras, el cordón montañoso Millallipen, significa “lugar de abundancia o de gran riqueza”. Aunque existen algunas variaciones de la palabra para referirse al cordón rocoso, probablemente debido al avance generacional, la escritura y los diferentes acentos entre chilenos y argentinos. Destacaría su valor como patrimonio cultural y santuario de naturaleza, además del legado que podemos dejar como escaladores, equipando de forma consiente, cuidando y respetando todos lo que rodea este entorno.

Este lugar posee un importante valor como ecosistema, los antiguos bosques que cubren sus faldas son el habitad de numerosas especies de aves, mamíferos, marsupiales, reptiles, anfibios, insectos, hongos, epifitas, trepadoras, además de una gran variedad de musgos, líquenes y helechos, todos con sus adaptaciones, tanto al clima como al terreno, han sido capaces de desarrollar una tremenda resistencia a el entorno.

Es por esta gran riqueza, el legado de la gente de la tierra, la importancia de cada ser viviente y todos los recursos que nos entrega el planeta, que debemos cuidar y preservar cada uno de estos monumentos naturales, como también desplazarnos con respeto y prudencia, la cual merece cada terreno de aventura inserto en estos lugares de tanta importancia para el funcionamiento de los ciclos naturales.

Leo Bastidas y Víctor Astete en la base de la inexplorada Punta Sur.

La primavera del 2020 fuimos a escalar la aguja que se encuentra al sur de esta sección de la sierra de granito, junto a los buenos compañeros de escalada Leo Bastidas y Víctor Astete. Víctor fue el impulsor de ir a explorar esta aguja de roca, había ido anteriormente a recorrer la sección de la aproximación, ya con esta parte clara, solo nos quedaba aproximar e intentar escalar la Punta Sur. Temprano por la mañana estábamos bajándonos del auto para empezar a caminar, años junto a la Sierra de Millallipen, escalando, observando los relieves y las agujas que componen el escarpado terreno de este cordón de granito, habíamos observado desde el macizo principal que tiene una sección muy blanca de roca en su cara noreste, además de una arista con forma de aleta la cual la se hacía notar y llamaba nuestra atención desde la distancia.

Trepando la ultima sección del nevero antes de salir al collado sur.

A unos 250 metros del pie de vía hicimos una parada, nos alimentamos, dejamos lo que no ocuparíamos en la escalada, pusimos crampones, arneses y comenzamos a cruzar el nevero que pasaba por el pie de la cara oeste de la Punta Sur, quedamos en la base de la canaleta que trepamos en libre, unos 140 metros hasta el collado sur, teníamos desde allí una hermosa vista a la Punta Navarrete en el interior del cordón de roca.

La primera sección de esta canaleta eran trepes relativamente fáciles en roca y a medida que avanzamos el terreno fue aumentando su pendiente, la dificultad y se convertía en un nevero duro, pasando de 55 grados a algunas pasadas mixtas de 70 grados, donde ocupamos solo un piolet e íbamos usando una fisura que se formaba entre la roca y el nevero, la cual en varios pasos usamos empotrado manos, esto fue de gran ayuda para progresar sobre todo en la última sección.

Leo parándose para escalar, Vitoco se posiciona para dar seguro, detrás la Punta Navarrete.

Cuando llegamos al collado de la canaleta del nevero que trepamos, se habría un corredor vertical con fisuras, la roca era de mejor calidad que las opciones anteriores que habíamos visto de camino, igualmente contaba con algunas secciones de roca suelta en el recorrido, pero en general se veía bien y con buena protección, por lo que rápidamente Leo se movió al pie de roca y monto una reunión, allí dejo sus botas, crampones y piolet para liderar con zapatillas de escalada este único largo de roca que escalamos encordados y en donde protegíamos con seguros móviles, unos 50 metros con algunas pasadas de dificultad 5.10+, igualmente escalamos con bastante precaución para no desprender piedras entre nosotros y Victor que iba escalando último, aprovecho de limpiar todo lo posible en su camino.

Leo observando su recorrido en esta sección 5.10+.

Nuevamente nos pusimos nuestras botas de montaña, ordenamos cuerdas y trepamos los últimos 60 metros hasta llegar a la cumbre de este hermoso macizo, sin viento y con condiciones muy estables tomamos unos reponedores mates, comimos e hidratamos, contemplamos nuestra primera panorámica desde esta perspectiva al resto del cordón. Hacia el norte podíamos ver toda la Sierra de Millallipen con la cara sur del Macizo Principal, al este el imponente y salvaje Lago Tromen, hacia el sur el guardián de los volcanes araucanos, el más alto de la región, el majestuoso Volcán Lanín, por el este teníamos a el estrato volcánico Quinquilil, también conocido como Colmillo del Diablo y cubriendo todo lo demás; un verde intenso que nos mostraba la verdadera riqueza, y densos bosques repletos de vida.

La cara sur del macizo principal, Punta Lanin y a la derecha Punta Navarrete desde la cubre de la Punta Sur.

Con esta tremenda vista, seguimos con el paso por la arista hasta empezar a desescalar, pasamos por algunos pasos bien delicados, algunas chimeneas donde cabíamos justos con nuestras mochilas, encontrando constantemente uno que otro bloque suelto, pero por lo general estaba todo sólido, la roca tenía muy buena adherencia, lo que nos permitió descender de forma expedita y continua sin armar descuelgues por unos 80 metros, hasta una sección vertical, un único descuelgue de unos 30 metros, que logramos armar con una anilla a un pilar bastante sólido.

Luego venia una pequeña sección de aristeo en roca y después salimos al collado norte de la Punta sur, fascinados con la sección recorrida anteriormente, pusimos nuestros crampones y desplegamos todas nuestras destrezas en desescalar con un piolet unos 150 metros de canaleta con nevero semiduro, secciones de 75 grados en algunos tramos, en donde nos movimos relativamente rápido, siguiendo los largos pasos de Leo quien paso esta sección volando, allí nos juntamos en donde dejamos el depósito de nuestro equipo, aquí hidratamos comimos lo que nos quedaba, ordenamos mochilas y partimos rumbo a la camioneta y por una merecida cerveza fría para brindar y agradecer al lugar por tan lindo recorrido

De derecha a izquierda, el Volcán Lanin seguido de una sección del Cordón Millallipen con la Punta Sur, el lago Tromen y Punta Navarrete.

Es en estos lugares llenos de vida, energía y aire puro donde encontramos el equilibrio de nuestros cuerpos con la mente, es indescriptible la sensación de paz, felicidad y estabilidad que naturalmente se genera en este ambiente y sobre todo la precupación y empatía que se genera con tus compañeros de aventuras, quienes le dan el verdadero valor a cada desafío que nos proponemos, es aquí donde nos ponemos a prueba y donde nos expresamos tal cual somos, la pureza que nos rodea nos deja trasparentes a pesar de todo lo que llena de nuestras almas y corazones.

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